| La
Temporada |
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Capitulo 13 - Año 1960 -
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Jorge
Augé Bacqué
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COMIENZA
EL PREDOMINIO BRITANICO EN FORMULA UNO
La fecha de apertura del
Campeonato Mundial de Conductores de 1960 en el Autódromo Municipal
de Buenos Aires marcó un punto de inflexión en la tradición
automovilística que venía imperando hasta ese año.
El monopolio virtual de
las marcas italianas como Ferrari, Maserati y Alfa Romeo dió paso
- a partir del Gran Premio de la República Argentina - al predominio
absoluto de los autos y los motores producidos en Inglaterra.
De esta situación
surgió el hecho que los perseguidores se convirtieran en perseguidos
y que la bandera del Imperio Británico flameara en la pista argentina.
A los "tifosi" les quedaría en esa Temporada Argentina la satisfacción,
por lo menos, de ver ganar una Ferrari Testarossa en los Mil Kilómetros
de la Ciudad de Buenos Aires.
Un hecho de destacar era
también que la tradición italiana de marcas ganadoras terminaba
por el momento pero también comenzaba a desdibujarse la legendaria
legión de pilotos itálicos. Inglaterra tenía ya buenos
autos ganadores y jóvenes pilotos que los tripulaban y por ello
las victorias eran doblemente festejadas. Para la prueba de Fórmula
Uno fueron veintidós los autos anotados de los cuales diez eran
de construcción británica, nueve de origen italiano y dos
llevaban partes italianas e inglesas y uno era de fabricación alemana.
De esos 22 autos, diez de ellos tenían el motor ubicado en la popa
y doce lo llevaban en la proa. Eran los tiempos en que Enzo Ferrari todavía
descreía del motor atrás recordándose su tajante frase
sobre el tema: - "Nunca se ha visto que los autos empujen el carro" - De
los pilotos inscriptos se puede decir que fue uno de los años más
importantes en ese sentido ya que hombres de la talla de Bruce McLaren,
Trintignan, Masten Gregory, Von Trips, Innes Ireland, Phill Hill, Graham
Hill, Harry Schell y el astro de 1958, Stirling Moss, compartían
un lugar
en la pista junto con un
grupo de destacados argentinos como Nasif Estéfano, Carlos Menditeguy,
Alberto Rodríguez Larreta, Bonomi y José Froilán González
y con el Campeón Mundial del año anterior, Graham Hill.
Otros entusiastas como Gino
Munaron, Louis Stacey, Giorgio Scarlatti, Chimeri y el español Antonio
Creus. En materia de autos esta Temporada fue, también, sobresaliente
ya que se presentaban los equipos oficiales Cooper Climax (Mc Laren, Schell,
Moss, Brabham y Trintignan), Lotus (Ireland, Stacey y Estéfano,
BRM (Graham Hill y Joakim Bonnier), Ferrari (Allison, Von Trips, Graham
Hill t Froilán González y Maserati por intermedio de la tradicional
Scudería Centro Sud. Las especulaciones que en 1958 habían
sucitado la presencia del Cooper de Stirling Moss se reiteraban en 1960.
Muchos aún descreían
aún de las ventajas del motor trasero y de otras innovaciones en
materia de
estructuras y suspensiones
que aportaban los británicos y se inclinaban más a la robustez
de las máquinas italianas, e incluso hacia la BRM inglesas que conservaba
el concepto tradicional de motor delantero. Pero cuando se abrió
la pista las dudas se despejaron y Stirling Moss puso su Cooper en la punta
de los tiempos aunque muy hostigado por el Lotus de Innes Ireland. Recién
en el tercero puesto se colocaba el primer auto con motor delantero, el
BRM de Graham Hill. Los días previos, el sábado de clasificación
y el mismo día de la carrera la temperatura castigó duramente
a Buenos Aires y los equipos optaron por poner sus autos en la grilla de
partida con los habitáculos empapados para que los pilotos pudiesen
tolerar un poco más el calor. Los cascos también fueron objeto
de baños de agua fresca antes de la partida para que las cabezas
de los pilotos soporten las altas temperaturas al menos en el primer tramo
de la carrera. En la largada del Gran Premio de la República Argentina,
Moss no pudo aprovechar su posición en la cuerda e Innes Ireland
puso delante el Lotus
en la primer curva del circuito.
Y detrás del producto
de Colin Chapman se "coló" el BRM de Bonnier dejando a Moss en la
tercera posición. Poco le duraría el liderazgo al piloto
del Lotus ya que en la primer vuelta protagonizaba un trompo dejando a
los dos BRM (Bonnier y Graham Hill) en la punta con Moss en el tercer puesto.
Pero Moss en la 15a.vuelta lo pasa a Bonnier y se coloca en la punta de
la carrera. Seis vueltas mas tarde, el BRM de Bonnier le gana una frenada
al Cooper Climax y vuelve a retomar la punta de la carrera. Pero esta alternancia
- muy festejada por las tribunas - se reiteraría en la vuelta 39a.
(Moss adelante) y en la 40a. (Bonnier es el líder). Cumplida una
hora y minutos de carrera la temperatura se hacía agobiante y muchos
pilotos deben recibir auxilio de sus asistentes en el borde del circuito
para poder continuar en carrera.
En la frenada de entrada
a los mixtos, donde los autos reducen
notoriamente su velocidad,
un grupo de colaboradores tiraban baldazos de agua a la cara de los pilotos
e incluso les alcanzaban botellas de agua que estos tomaban mientras circulaban
apor las curvas y contracurvas de los mixtos del circuito. Las autoridades
de la carrera prohibieron de inmediato estas prácticas pues otros
pilotos no advertidos patinaban en el agua derramada en plena zona de curva.
Cuando había transcurrido una hora y media del momento de la largada,
Stirling Moss sufre la rotura de la suspensión trasera izquierda
y debe ingresar a los boxes dejando aJoakim Bonnier en el primer puesto.
En el giro número
cincuenta, Ireland aparece a tres segundos de Bonnier y McLaren - segundo
- luego de haberse recuperado notablemente del trompo de la primera vuelta.
Ferrari a esta altura de la prueba apenas podía mostrar a uno de
sus representantes (Von Trips) en un quinto puesto. Al llegar a la vuelta
68 el puntero comienza a retrasarse por la rotura de una válvula
y es Ireland que se hace dueño de esa posición de privilegio.
Pero tampoco él puede sostener ese puesto conduciendo un auto que
ya delataba problemas en la transmisión. Casi al final, faltando
sólo diez vueltas para el banderazo final, Bruce McLaren logra ubicarse
con cierta tranquilidad en la punta a más de veinte segundos de
su escolta, Cliff Allison con su Ferrari. Carlos Menditeguy aparece en
el tercer lugar luego de haber batallado con la indomable Cooper Maserati
de la Scudería Centro Sud que no había isod entregada en
buen estado y menos aún mantenida, debida a la desorganización
del equipo.
Cuarto se clasifica el Cooper
Climax de Maurice Trintignan que en los últimos tramos de carrera
fue conducido por Moss con lo que ambos pilotos compartieron el puntaje.
La victoria de McLaren y
el Cooper Climax casi en el último tramo de la carrera provocó
la alegría del público que invadió la pista y lo llevó
en andas. Un final espectacular para una carrera considerada como muy importante
en la historia de la Fórmula Uno. Pero esta victoria no quedaría
como un triunfo aislado ya que siete días más tarde y en
el Parque Sarmiento de la ciudad de Córdoba, nuevamente se impone
este auto guiado por Trintignan. Los Mil Kilómetros, a diferencia
del Gran Premio, constituyeron desde el primer día un monopolio
italiano por intermedio de las Ferrari Testarossa 250 con motores V12 de
más de 300 caballos y la Maserati 3000 del equipo norteamericano
Camoradi con 240 caballos pero con un chasis tan novedoso que lo hacía
estable y con una gran capacidad de frenado. El aspecto dela uto era particularmente
extraño y tal fue la impresiòn que daba que había
sido bautizado con el sobrenombre de "Birdcage" o Jaula de Pájaros
por la cantidad de tubos de pequeña sección con que estaba
conformado el chasis.
La marca en discordia, pero
sin posibilidades de acceder a un hipotético mano a mano pero sí
de recoger buenos resultados por la confiabilidad de su motor, era Porsche
con sus modelos RSK y 356 Carrera. La nómina de pilotos de los Mil
Kilómetros era muy parecida a la del Gran Premio de la República
Argentina con el agregado de algunos especialistas en pruebas de autos
sport como Dan Gurney, Masten Gregory, Huschke Von Hanstein, Edgar Barth,
los brasileños Lara Barberis y Heins, Froilán González
y el italiano Ludovico Scarafiotti, estos dos úlñtimos montados
sobre una Ferrari dos litros y medio de la Scuderia Ferrari. La carrera
también contaba con la participación de pilotos argentinos
como Juan Manuel Bordeu, Alberto Gómez, Hugo Maestretti con Porsche;
Bonomi, Milán, Alzaga, Salerno, Najurieta, Sticoni e Iglesias sobre
varias Maserati de diferente tipo y César Reyes con una Osca.
En la clasificación,
la Ferrari de Phill Hill-Cliff Allison marcó el mejor tiempo pero
con la rara Maserati "Birdcage" detrás y sus compañeros de
equipo Von Trips y Richie Ginther en el tercer puesto. Froilán González
logró el cuarto lugar y dos de los Porsche RSK oficiales (Bonnier
y Gendebien)se ubicaban en el quinto y sexto puestos. La famosa y esperada
Maserati "Birdcage" es el primer auto en doblar hacia la General Paz seguida
muy de cerca por las Ferrari del equipo de don Enzo.
En las primeras vueltas el
Porsche RSK del suizo Henry Blanchard vuelca y el piloto pierde la vida.
La Maserati sigue en la punta con las Ferrari detrás hasta el primer
cambio de pilotos a partir del cual el auto blanco y azul pareció
mermar su rendinmiento dejando la punta a la Ferrari de Hill y Allison
hasta el
final de la carrera. Decenas
de problemas aquejaron a la famosa Maserati hasta su abandono definitivo.
Primero fue el varillaje de la caja de velocidades, luego cayó el
rendimiento del motor y por último se rompió la suspensión
trasera.
Luego del abandono del auto
de Dan Gurney quedó la impresión de haber estado
ante un auto muy evolucionado,
con excelente capacidad de viraje y muy liviano para la potencia que entregaba
el motor. Pero tmabién se revelaba que ese auto carecía de
una puesta a punto óptima con lo que perdiía en confiablidad.
El uno-dos de las Ferrari (Hill-Allison y Von Trips-Ginther) precedió
al Porsche RSK de Bonnier-Hill y la mejor Maserati clasificada, la 300
de los brasileños Lara Barberis-Heins.
Entre los argentinos lo más
destacado estuvo a cargo de Juasn Manuel Bordeu junto con Pedro Von Döry
(5º) y Maestreti-Alberto Gómez (8º)
A partir de este año,
la Temporada Argentina pasaría a ser uno de los grandes recuerdos
de nuestro automovilismo. Los problemas económicos y políticos
del país impidieron que la gran
fiesta del automovilismo
mundial de comienzos de campeonatos, fuera abandonada. En 1964 y 1966,
un tímido remedo de Temporada se organizó para la Fórmula
Junior. En el 64 se corrieron cuatro carreras (dos en el Autódromo
de Buenos Aires, una en el Circuito de la Costanera de Rosario y otra en
el Circuito del Parque Sarmiento en Córdoba) que fueron ganadas
por el suizo Silvio Moser con un Brabham-Ford. En el 66 vino la Fórmula
Tres y se organizaron cuatro pruebas, dos en Buenos Aires (apertura y cierre),
una en el Circuito del Golf en Mar del Plata y otra en un circuito diseñado
en la pista de aviación de la Escuela Militar
en Córdoba. El ganador
de las cuatro carreras fue el francés Jean Pierre Beltoise con Matra-Ford.
Salvo en la primer carrera, en la que salió segundo Eric Offenstadt
con un Lotus, el resto de las carreras lo escoltaron a Beltoise sus compañeros
de equipo Jean Pierre Jaussaud y Johnny Servoz Gavin. En 1968, llegó
la Fórmula Dos y con esa categoría volvieron las Ferrari
que ganaron en Buenos Aires y en el Cabalén (Andrea de Adamich)
mientras que en San Juan ganada Jochen Rindt con un Brabham Ford. La Fórmula
Uno volvería en 1971 a la Argentina... ...Pero esa...esa es otra
historia.
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